Una máquina de coser, portadora de un terrible secreto, hilvana la historia de cuatro generaciones de mujeres a lo largo de nueve décadas.

Una ambiciosa saga familiar que conecta la España de la posguerra con la del #MeToo. Un emocionante homenaje a la resiliencia y la solidaridad femenina.

  • Título: Las herederas de la Singer

  • Autora: Ana Lena Rivera

  • Páginas: 512

  • P.V.P.: 20,90 €

  • Fecha publicación: 24 de febrero de 2022

La obra

Las herederas de la Singer abarca nueve décadas de la historia de España (desde los años treinta del siglo XX hasta la actualidad) a través de las vidas de cuatro generaciones de mujeres pertenecientes a una misma familia. La original estructura de la novela, que rompe la linealidad temporal e intercala personajes y épocas de forma voluntariamente desordenada, permite conectar las vivencias de estas cuatro mujeres. Aurora, Águeda, Ana y Alba entenderán que es mucho más lo que les une que lo que les separa: un historial común de lucha, violencia y decepciones, pero también de amor, resistencia y, sobre todo, solidaridad femenina.

Ana Lena Rivera ha escrito una obra ambiciosa y adictiva, anclada en su memoria familiar, que ofrece un fresco emocionante, realista y provocador acerca de lo que significó ser mujer en España durante el siglo XX y de cómo esto ha influido, de forma decisiva, en la experiencia femenina contemporánea. La autora parte de sus orígenes para elaborar, además, una sensual aproximación a su Asturias natal, tierra brumosa muy ligada a la mitología y la tradición. Una tierra de mineros y, también, de mineras, oficio invisible que la novela se encarga de reivindicar.

Una vieja máquina de coser, portadora de un terrible secreto que acabará revelándose, será el objeto que conecte a las cuatro protagonistas. La resistencia de la Singer, incombustible al paso de los años, encarna el lazo inquebrantable que une a estas cuatro mujeres, así como su capacidad para levantarse después de cada golpe. Las herederas de la Singer constituye un homenaje a la resiliencia y la unión femenina y a todas esas mujeres que, pase lo que pase, se resisten a ser catalogadas exclusivamente como víctimas.

La novela recuerda la invisibilización de las mujeres mineras: aunque oficialmente tenían prohibido trabajar en la mina, la realidad era bien distinta. Esta foto de Sara Montiel, vestida de minera frente al Pozo Santiago (Aller, Asturias), fue realizada en 1967, casi treinta años antes de que el Tribunal Constitucional permitiera la entrada de las mujeres en la mina.

Modistas y mineras

«Cuando estalló la guerra y con los hombres en el frente, muertos o en la cárcel, ¿quién crees que sacaba el carbón? Pues las mujeres, claro.

Los pozos no podían parar». 

Las herederas de la Singer supone un homenaje a los trabajos invisibles que tantas mujeres desarrollaron durante décadas. La novela divide su atención en dos ámbitos: el desconocido papel que las mujeres jugaron en la minería asturiana y la costura como actividad ligada al ámbito doméstico que fue vital para la autonomía económica femenina. Aurora (modista) y su amiga Ramona (minera) son buenos ejemplos de ambos campos: las dos desarrollan una profesión en una época ―la posguerra y la dictadura franquista― en la que las leyes, la educación y la moral imperante empujaban a las mujeres al interior de sus hogares, relegándolas a sus papeles de esposas y madres.

Las herederas de la Singer descubre, por tanto, una realidad que las proclamas de la Sección Femenina quisieron invisibilizar: la de las mujeres trabajadoras cuyos ingresos supusieron el principal sustento de sus familias. La novela consigue así imágenes de impacto: Aurora ligada, incansable, al pedal de su Singer, cosiendo día y noche, y escandalizando a todo el mundo al comprarse una moto para llevar sus encargos, en una época en la que las mujeres no solían conducir. O Ramona, bajando al pozo rodeada de hombres, con mirada decidida. La historia de Ramona ejemplifica la desconocida, e injusta, realidad de las mujeres mineras. Oficialmente, ninguna mujer trabajó en una mina en España hasta 1996 ―después de una sentencia del Tribunal Constitucional―, pero la verdad es bien distinta: pese a que era ilegal, siempre hubo mujeres en la mina, solo que su presencia se borró de la historia. Fueron, como Ramona, trabajadoras invisibles, relegadas a tareas peor pagadas, pero igual de peligrosas, que las que desarrollaban los hombres.

La historia de España a través de una familia

«La guerra no duró tres años, la guerra aquí comenzó con la revolución del treinta y cuatro, ahí empezaron años de sufrimiento y de muerte. Y después, ¡ay, después¡ No hubo época más mala que la posguerra: todo era trabajar y trabajar, día y noche, y pasar hambre, miedo y penurias. Y el hambre terminó, pero el miedo duró décadas».

Escribía un crítico acerca de Yasujiro Ozu que, en su cine, «el universo entero cabe en una familia». En Las herederas de la Singer, un siglo de la historia de España cabe en las vivencias de cuatro generaciones de mujeres de una misma familia. Siguiendo una clásica estructura de novela río, la obra de Ana Lena Rivera se despliega a lo largo de noventa años en los que se sigue a cuatro personajes femeninos que se encuentran, finalmente, en la última parte del libro. De un modo similar a cómo sucede en la serie Cuéntame, la ficción aparece jalonada con acontecimientos reales, que forman parte de nuestra historia: de la revolución minera del 34 a la pandemia de COVID, del Palmar de Troya a la caída de las Torres Gemelas, de la Guerra Civil a los atentados islamistas en Madrid.

La novela rompe con la linealidad narrativa tradicional alternando líneas temporales diferentes e intercalando las vivencias de los cuatro personajes principales a lo largo de sus vidas. Este método de ruptura de la linealidad cronológica tiene, en literatura, ejemplos notables, como El dios de las pequeñas cosas, de Arundhati Roy, o Tomates verdes fritos, de Fannie Flag. En el cine español, Carlos Saura ensayó un método similar de confusión de líneas temporales en La prima Angélica o Cría cuervos, obras que subrayaban la intensa relación que existe entre el pasado y el presente. Las herederas de la Singer consigue conectar de un modo similar las vivencias de estas cuatro mujeres a través de dichos saltos temporales: las épocas pueden ser distintas, pero sus luchas siguen siendo las mismas.

La autora

© Aurelio Martínez

Ana Lena Rivera es asturiana de nacimiento, aunque lleva viviendo muchos años en Madrid. Estudió Derecho y Administración y Dirección de Empresas y, tras una carrera profesional emocionante en la empresa multinacional, inició una nueva etapa como escritora. Lo que callan los muertos (2019), la primera de las tres novelas dedicadas a la investigadora Gracia San Sebastián, le valió el Premio Torrente Ballester en 2017. Le siguieron Un asesino en tu sombra (2020) y Los muertos no saben nadar (2021). Las herederas de la Singer (2022) es su proyecto más personal hasta la fecha.

Si necesitas el dossier completo, contacta con anna.turon@penguinrandomhouse.com